2019.06.09 ÁngelesLadróndeGuevara

 

Siempre tuviste predilección por esta sección, que buscabas y leías con rapidez. A veces, encontrando una cara conocida decías "¡Ay nena, ha muerto 'Fulanito'!" y yo escuchaba la historia que os unía.

Tu fuente de inspiración artística estaba en los lugares más inesperados, incluso en los obituarios.

Te imagino allí donde estés leyendo esto.

La vida de artista no fue como habías imaginado. El torbellino de la farándula era huracán para tus frágiles alas de mariposa. A menudo te llevó a 12 pasos del precipicio.

En la vida profesional no hubo opción de disimular la sorpresa y hacer como que no habías preparado un discurso para la recogida de un premio.

En lo personal, tampoco hay trofeos para algo tan importante como volver a levantarse. Te habrías llevado unos cuántos.

Tus protagonistas más importantes fueron lejos de las cámaras y sin guion. Porque como madre has sido y serás la mejor. Y en el último año, además compaginándolo con el papel revelación de abuela.

Los últimos años te dedicaste a la escritura. Estupenda alternativa para canalizar tu torrente de creatividad cuando la afección pulmonar no te permitía recitar guiones, sin evidenciar que algo pasaba. Robándote uno de tus versos, desde que empezaste a hablarte de tú con la tierra.

Ya estabas en el hospital, que fue tu última residencia, un día que llegué con tu correo. Revisando cartas y paquetes tuviste un momento de clarividencia y dijiste sin levantar los ojos de la tarea: "Dale una infancia mágica a la niña, como yo hice contigo".

Era 9 de junio, un día que alcanzaste la página de la Unión y, como de costumbre, buscaste la crónica negra. Yo te miraba como siempre, con admiración. "Nena, un buen final es lo que cuenta", dijiste antes de volver a tu forma de mariposa y, tras una triple pirueta, emprendiste el vuelo hacia el azul.

Te quiero...
Enormemente 
Continuamente