Obituario

El pasado 24 de mayo falleció en Barcelona el actor catalán Pedro Sempson. Como gran actor de doblaje, siempre fue más conocido por el timbre de su voz (que prestó al Sherlock Holmes del gran Peter Cushing o al señor Burns de Los Simpson, entre muchos) que por su imagen. Pero trbajó mucho en teatro, hizo importantes papeles secundarios en cine con directores como Carlos Saura y Rafael Gil y desarrolló una intensísima carrera en televisión tanto en espacios de TVE como Estudio 1, Novela y Teatro de Siempre, como en programas (1, 2, 3...) y series posteriores. Estaba retirado desde 2001. [gallery ids="749"]

Nació en Madrid, de ascendencia inglesa por parte de padre, pero creció y se educó en Lima, Perú, donde se doctoró en Filosofía y Letras y comenzó a trabajar en el teatro que amaba y estudiaba. Se traslada después a Roma y actúa en los teatros Pirandello y De Servi durante dos años. También en Italia debuta en el cine en 1961 con la película Francisco de Asís, de Michael Curtiz. De regreso a España, interviene en varias co-producciones como Campanadas a Medianoche (1965), de Orson Welles y también en cantidad de películas de películas rodadas en España en inglés, lengua que hablaba con excelencia al igual que otros idiomas además del castellano. También trabajó en cantidad de películas estrictamente españolas, a las órdenes, entre otros, de Juan Antonio Bardem (El último día de la guerra, 1969; El puente, 1976), Luis García Berlanga (La escopeta nacional, 1977) y Pedro Almodóvar (Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, 1980 o el corto Salomé). También en televisión intervino en series clásicas de TVE como La Barraca (1979), Verano azul (1981), Don Baldomero y su gente (1982) o (1986). En su carrera teatral, entre otras trabajó en Ivanov, de Chejov, dirigido por Jorge Eines, y en Del Rey Ordás y su infamia, escrita y dirigida por Fernando Fernán Gómez. Esta es la sucinta biografía profesional de un hombre de elegancia aristocrática, de un actor con aire atormentado que hacía tiempo que no trabajaba y que tal vez haya fallecido demasiado herido por la vida y la profesión. Alguien que trabajó sobre todo en España y en Italia y que de haber desarrollado su carrera en algún país anglosajón es muy posble que, con ese rostro ascético y romántico, cruelmente apuesto, hubiera podido interpretar a malvados aún más exquisitos que los que le tocaron en suerte. Tenía apostura de caballero y de villano legendario. Podía haber interpretado a “La Muerte Roja” y al “Príncipe Próspero”, criaturas de la imaginación de Edgar Allan Poe.  Actor de culto del cine de terror, su muerte ha despertado en los foros de adictos al género una ola de condolencias que se han desparramado en la nada, puesto que Fernando era un planeta solitario, un electrón libre, el fin de raza del reino de Hilbeck. “Tachi”, como le llamaban sus íntimos, se ha llevado con la muerte sus más íntimos secretos, las flores carmesíes de su dolor y aquellos ojos siempre melancólicos que podían haber sido los de Caronte en la laguna Estigia, camino de un paraíso que otros llaman infierno. ¡Qué gran personaje ha perdido el cine, qué inspirador de los poetas!

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Nacho San Pedro comenzó su carrera profesional en la década de 1970, trabajando en la compañía de teatro La Luz, con montajes de diversas obras representadas en Madrid, Zaragoza, Málaga y otras ciudades españolas. También en esos años trabajó en televisión (Estudio1 y telenovelas de TVE) y en Zarzuelas, género en el que acabaría especializándose en las décadas siguientes. Con compañías como Jacinto Guerrero, Musiarte o Ópera Cómica participó en un nutrido repertorio de zarzuelas, actividad que alternó con trabajos en publicidad y en numerosas series de televisión como Los Ladrones van a la Oficina, Manos a la Obra, Policías, Médico de Familia o El Comisario, por mencionar algunas. Falleció en marzo de 2009. [gallery ids="4215"]

Maruja Boldoba, fallecida en Valencia a los 87 años, hace una década que se había despedido de los escenario en el Teatro de La Comedia, haciendo un breve personaje en La venganza de Tamar. Boldoba fue primera vedette del teatro Albéniz con la compañía del maestro Alonso, allá por los años cuarenta, recién inaugurado este local.

Finalizada la Guerra Civil Celia Gámez se encaprichó de un apuesto galán valenciano, Alfonso Godá. Le propuso venir a Madrid para actuar junto a ella, pero el actor puso como condición que le acompañara Maruja, su esposa. Así comenzaron sus respectivas carreras, primero en la revista, después en la comedia o el drama.

En el teatro Albéniz se estrenaron bastantes revistas en competencia con el Alcázar, La Latina o el Calderón. Maruja Boldoba protagonizó, entre otras, 24 horas mintiendo y Tres días para quererte, en la que cantaba “dicen que tengo de fuego, fuego, el corazón...”. Después haría populares marchiñas y chotis como “Palabritas” y “Arrímate”. La vedette actuó también en La Zarzuela, el Lope de Vega o la Comedia y tuvo como compañeros a grandes cómicos como Antonio Casal, Manolo Gómez Bur o Adrián Ortega. También actuó junto a su esposo y a Celia en S.E. la Embajadora.

Como a tantas vedettes, el paso del tiempo acabó por retirarla de las pasarelas, pero tuvo capacidad para reciclarse en la comedia. Intervino en obras de Alfonso Paso como La corbata, Cita a los 25 años o Los peces gordos. Volvió esporádicamente a la revista como “actriz de carácter” junto a Juanito Navarro el año 1982. José Carlos Plaza le dio algunos pequeños papeles mientras Alfonso Godá también trabajaba en distintos escenarios. Tras la muerte de su compañero de toda la vida en 2003, Maruja pasó sus últimos años junto al mar de Valencia, tierra de sol y misterio.

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Nuestro compañero Carlos Luis nos dejó a finales de 2008, a la tristemente temprana edad de 38 años. Natural de Tenerife, se trasladó a Madrid para seguir  formándose en diferentes escuelas (Estudio 3, Corazza, La Barraca). En audiovisual participó en varios cortometrajes, pero principalmente trabajó en teatro tanto con compañías españolas como inglesas, debido a su conocimiento bilingüe del inglés. Además de un buen profesional, sentimos la pérdida de un fiel compañero del sindicato. [gallery ids="4212"]