Obituario

El director de escena madrileño Miguel Narros, uno de los grandes nombres del teatro español contemporáneo, ha fallecido este viernes en Madrid a los 85 años, según han informado a Efe fuentes teatrales. Narros falleció sobre las 08:30 horas de este viernes en la clínica Quirón de Madrid, donde estaba hospitalizado desde hace unos días por una afección pulmonar. Fuente: rtve.es Esta noche se abrirá una capilla ardiente en el Teatro Español de la capital tras la representación de «La Chunga», que permanecerá abierta hasta la 1.00 horas de la madrugada y que volverá a abrirse este sábado entre las 7.00 y las 14.00 horas. Después, el cuerpo de Narros será incinerado a las 16.00 horas. Fuente: abc.es [gallery ids="4137"]
Elías Querejeta, piedra angular de la cinematografía española  fue futbolista, guionista y documentalista pero, sobre todo EL PRODUCTOR. Toda una era dorada del cine español fue hijo suyo. Aprendimos buen cine y cine comprometido con él y encima nos dejó, además de una excelente labor, a una buena directora, su hija Gracia. Según el crítico cinematográfico Gregorio Belinchón: “Si alguien se ha ganado a pulso el calificativo de El Productor, el título de gran creador del cine español, y desde luego uno de los más prestigiosos hoy del cine europeo es Elías Querejeta, [...] el legado de Querejeta es fundamental para entender lo que fue el gran cine de autor durante casi medio siglo en Europa, y para que las jóvenes generaciones entiendan lo importante que es un productor; cómo un cineasta como Querejeta empujó y engrandeció la carrera de directores como Carlos Saura, Jaime Chávarri, Emilio Martínez Lázaro, Fernando León, Víctor Erice y de su hija Gracia, además de apostar en el documental con los filmes de Eterio Ortega”Gracias, Padre. La eternidad te pertenece porque de ti seguiremos aprendiendo.R.A Foto: alucine.es [gallery ids="4126"]
La actriz Amelia Requena Criado, nacida en Madrid en 1936 y con nacionalidad chilena desde los años sesenta, falleció el pasado 16 de mayo en el hospital Doctor Luis Tisné de Santiago de Chile, después de haber luchado durante más de un mes contra las quemaduras que sufrió tras incendiarse su domicilio. Requena fue actriz dramática y de comedia, y obtuvo gran popularidad en el país andino sobre todo gracias a sus apariciones en numerosas teleseries durante los años setenta y ochenta. Nacida en Madrid poco antes de que estallara la guerra civil, Amelia Requena vivió una infancia azarosa entre Lyon y distintas ciudades españolas hasta que, a los 13 años, su familia viajó a Chile para exiliarse definitivamente. Durante los años sesenta, además de adoptar su nueva nacionalidad, estudió teatro en la Universidad de Chile y desarrolló finalmente su gran vocación por las tablas. Actuó en sus comienzos en las compañías profesionales de Lucho Córdoba, Silvia Piñeiro o Américo Vargas, y en 1971, durante el gobierno de Salvador Allende, participó en El tren popular de la cultura, una iniciativa para extender por todo el país la pasión por el teatro y otras disciplinas artísticas. Para entonces, sin embargo, su rostro ya se había convertido en uno de los predilectos de la televisión chilena, en particular del Canal 13. Participó en los primeros e históricos seriales que se produjeron en aquel país, como La chica del bastón y El rosario de plata (1969), Martín Rivas (1970), El padre Gallo (en las versiones de 1971 y 1978), La amortajada, J.J. Juez, Sol tardío o La señora, esta última ya en 1982. Su paso por el cine fue más discreto, con apariciones en La casa en que vivimos (1970) o El benefactor, tres años más tarde. Ya en la década de los ochenta, años difíciles de la dictadura pinochetista, multiplicó su popularidad como integrante del elenco del director asturiano José Vilar, que en el Canal 11 triunfó con el espacio Teatro como en el teatro, una fórmula que extendió luego a la Televisión Nacional de Chile con Teatro en el teatro y El nuevo teatro de José Vilar. Requena reapareció en 1997 con una nueva teleserie, Santiago City. El incendio de su vivienda santiagueña, el pasado 31 de marzo, motivó una ola de solidaridad entre los actores chilenos a través de Chileactores, la entidad homóloga de AISGE. Sin embargo, las heridas fueron tan graves que ya no resultó posible su recuperación. [gallery ids="4101"]
El primer director artístico del Teatro Circo Price, Joan Montanyes, “Monti”, nos ha dejado con toda la vida por delante. Joan Montanyes, hijo de Josep Montanyes (actor, director y gestor cultural y miembro fundador del Teatro Lliure de Barcelona) se unió de joven a la compañía Els Comediants, trabajó en diversos circos españoles y en el Roncalli de Alemania, y fue premio Max 2001. El comunicado del Circo Price le recuerda como un autodidacta, provocador y con una brillante trayectoria. “Monti” ha llevado con gran estilo y delicadeza números de payaso augusto a las arenas de toda España, con sus diferentes espectáculos. Una mala enfermedad le enfrentó al más difícil todavía de su vida”, aseguran los trabajadores del teatro en el comunicado. “Las luces se apagaron, cayó el telón y sobre una de las butacas del Price nos ha dejado su nariz, junto a sus descarados zapatones y ese traje de augusto generoso en tela y colores”, señalan. “Todos los que formamos parte del Teatro Circo Price sentimos tan lamentable pérdida y siempre quedará en nuestros recuerdos, esa frase que Monti siempre decía al despedirse: "Salud, circo y payasos”, finaliza el comunicado. Por su parte, el conseller de Cultura, Ferran Mascarell, ha recordado a Monti como un “payaso vocacional” y “uno de los grandes renovadores del circo”.  “Nos dejan a todos huérfanos, especialmente a la gran familia del circo, que tanto ha luchado con él para que la profesión se dignificara y tuviera la presencia que merece en el entramado cultural del país”, ha subrayado el conseller. Joan Montanyés amaba el circo profundamente y lo vivió con toda intensidad a lo largo de su vida. No sólo actuaba, estudiaba la profesión, buscaba siempre la manera de renovarla, trabajaba para ayudar a los demás con su oficio, con proyectos como Pallassos sense fronteras y más experimentos que demuestran que la risa cura el alma. R.A Foto: teatral.net [gallery ids="4095"]
La gran actriz y dobladora valenciana María del Carmen Belloch López, mujer de teatro premiada varias veces en su tierra natal, ha fallecido tras una breve enfermedad. Belloch, que desde la década de los setenta desarrolló una intensa actividad sobre las tablas, trabajó por última vez el año pasado en Blancanieves, la multipremiada película de Pablo Berger, donde encarnó a una de las enfermeras que cuidaban de la protagonista. Se definía como “una chica muy rebelde”, recibió clases de ballet desde muy pequeña y con solo 18 años, pese a las reticencias familiares, se matriculó en el Real Conservatorio de Valencia. Pero su primera gran oportunidad llegó cuando fue escogida para el estreno en el Teatro María Guerrero, en 1976, de la obra de Francisco Nieva Sombra y quimera de Larra. “Era una mujer de raza, de entrega total tanto para el trabajo como para los amigos”, la glosaba esta tarde Antonio Medina, que la recuerda como “un ser maravilloso, con una generosidad fuera de la común, un gran sentido del humor y un genio disparatado”. No menos emocionada se ha mostrado Benedicto, para quien la hoy fallecida era “una mujer seria y responsable en el trabajo y muy quijotesca en la vida: juerguista, llena de vida y de hondas convicciones socialistas, aunque siempre muy demócrata y respetuosa con todo el mundo”. En su tierra natal obtuvo el Premio de la Generalitat Valenciana a la mejor interpretación en la temporada 1992-93, así como el Premio de la Crítica Ciudad de Valencia de 1993. Durante su última etapa trabajó en el estudio de doblaje de Enrique Belloch, su hermano, pero acabó mudándose definitivamente a Madrid hace tres años. En la capital, en su apartamento de la calle de Antonio López, transcurrieron las últimas horas de su vida, muchas veces en compañía de dos de sus primos hermanos, el hostelero Carlos Belloch y el empresario Noel Belloch. Descanse en Paz. R.A [gallery ids="4089"]
Varias generaciones se han criado al calor de su voz. Los más grandes galanes, tipos duros y monstruos nos han admirado a través de Constantino Romero, casi un medium entre la pantalla y el público. Aquí van algunos momentos. Darth Vader no nos caería tan bien ni nos enternecería tanto sin el doblaje de Romero. Seguro que el pequeño Simba, el rey león, no habría sido tan buen alumno sin las lecciones de sabiduría impartidas por un Mufasa, con la firma vocal de uno de los mejores dobaldores de todos los tiempos y países. Le ha dado personalidad a Arnold Schwarzenegger con su “Sayonara, Baby” y al propio Clint Easwood, que seguro desearía haber nacido con semejante órgano sonoro. Por no hablar del dolor que transmite cuando el replicante interpretado por Rutger Hauer muere ante nuestros ojos: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.” Pero Constantino vivirá para siempre en nuestra memoria sentimental y los matices de su voz siempre nos harán sentir en casa. [gallery ids="4083"]
Alfredo Landa lo demostró todo en la vida, como actor y como persona. El resultado: generaciones criadas bajo la sombra alargada de este señor con cara de bueno y geniudo, tan minucioso como un relojero para componer y con la mirada más conmovedora del cine español, junto con la de José Luis López Vázquez. Es un asco este río de muertos geniales de los últimos tiempos y este, su colofón. Porque Landa, más aún que actor vocacional, era estructuralmente actor. ¡Y qué actor! Dicen algunos que a pesar de aquel cine de los sesenta. Lo mejor de Landa es que nunca se ha avergonzado del “landismo”, que además de enriquecer el vocabulario es, mal que les pese a muchos, una radiografía exacta -por esperpéntica- de la historia de los estertores del franquismo. Había que tener huevos para meterse en aquellos engendrillos cinematográficos -por cierto, bien dirigidos- y no morir en el intento. Pero el tío, no sólo siguió adelante sino que cada vez era más brillante y profundo. Porque cuando un actor tiene esta talla, Damas y Caballeros del Público, Cómicos de la Escena y del Camino, es un poeta del espíritu. Sobra extenderse sobre sus más de cien títulos. Basta con que nos acompañe igual que hasta ahora y lamentar la pérdida del hombre, del marido, del padre, del amigo. Se ha ganado sus alas. Es nuestra familia. Toda España y la gran tribu de esto que es la Cultura y la Creación se quedan sin la carne y la sangre de uno de sus más destacados elementos. Salve, Alfredo, los que te quieren y han vivido por tus ojos, te recuerdan. Buen Viaje, ya vemos desde aquí cuanto resplandece tu estrella. [gallery ids="4077"]
Única, original, pasional y auténtica, Saritísima se ha marchado dando un portazo tras una vida que son mil vidas. Ella fue, junto a Conchita Montegro y Penélope Cruz, pionera de los españoles en Hollywood. Sin pelos en la lengua, siempre ha sido un género en si misma. Nacida en 1928 en Campo de Criptana (Ciudad Real) protagonizó películas como Veracruz o El último cuplé. Interpretó además canciones de resonancias inolvidables tales como Fumando espero o Bésame mucho. Fue una de las más cotizadas actrices en el terreno de las variedades, decidió dejar el cine en 1974 e inundó el mundo con su palabra, siempre incisiva y valiente. ¡Bravo, Sara! [gallery ids="3997"]
La actriz Mariví Bilbao, conocida por participar en varias series de televisión, ha fallecido a las 12.30 horas en su casa de Bilbao, "por causas naturales y en compañía de su familia", ha informado a Efe su representante. La actriz, nacida en Bilbao en 1930, se hizo muy popular en sus últimos años de trabajo con su papel de Izaskun Sagastume en la serie de Telecinco La que se avecina, y anteriormente como la Marisa Benito de Aquí no hay quien viva, que se emitió en Antena 3 entre 2003 y 2006. Hace unos meses la actriz decidió abandonar el rodaje de la serie La que se avecina "por cansancio y por horarios, pero no por enfermedad", según ha explicado el representante a Europa Press. Entre las películas en las que ha participado destacan Maktub (2011), de Paco Arango; No controles (2010), de Borja Cobeaga; Carmen (2003), de Vicente Aranda; Marujas asesinas (2001), de Javier Rebollo; Malena es un nombre de tango (1996), de Gerardo Herrero; o Salto al vacío (1995), de Daniel Calparsoro, director con el que participó en numerosos filmes. Como reconocimiento a su trayectoria profesional, la Asociación de Actores Vascos le concedió el premio El Abrazo (1996) y el periódico El Mundo el premio Séller, V Edición (1997). Fuente: RTVE.es / AGENCIAS Capilla ardiente de Mariví Bilbao 04/04/2013 18:30h Tanatorio Bilbaíno Avda. Zumalakarregui, 10 48004 Bilbao [gallery ids="3986"]
Tomás Picó, actor y director, falleció en Tarifa (Cádiz), víctima de un linfoma después de una intensa vida dedicada al espectáculo delante y detrás de la escena. Hijo de un arquitecto vasco de prestigio, se decantó por la interpretación y debutó en el madrileño Teatro Eslava en 1960, donde su porte de galán y su finura le hicieron destacar en los sesenta y setenta del pasado siglo en títulos emblemáticos como Canción de juventud de Luis Lucía –salto a la fama de Rocío Dúrcal como niña prodigio- en La gran familia de Fernando Palacios y en su última entrega, la demoledora La familia, bien, gracias  de Pedro Masó. Otros títulos de su filmografía son Fulanita y sus menganos (Pedro Lazaga, 1976); Eróticos juegos de la burguesía (Micel Vianey, 1977) o Cariñosamente infiel (Javier Aguirre, 1980). En teatro compartió escenario con Pepe Sacristán, Emilio Gutiérrez Caba, Kiti Mánver o Concha Velasco, y colaboró con el actor y director Luca Ronconi en Italia donde vivió casi una década. Picó, hombre comprometido y apasionado de su profesión dirigió en su querida Tarifa, el Aula Municipal de Teatro entre 1995 y 2005. Trabajó también con las presas de la cárcel de Algeciras. Su labor docente y su bonhomía nunca caerán en el olvido. Lástima que personas tan auténticas y necesarias emprendan el viaje definitivo antes de lo previsto y con tanta labor pendiente. [gallery ids="3971"]
José Sancho no pudo subirse al escenario por última vez para interpretar a Pedro Lannes, uno de los protagonistas de La amante inglesa, obra de Marguerite Duras que se representa en las Naves del Español, en el Centro Cultural Matadero, de Madrid. Entre pastillas y jarabes, el actor, enfermo de cáncer, declaró una semana antes del estreno, previsto para el 30 de enero, que una afonía podía chafarle el papel, como finalmente ocurrió. Hoy, Sancho (Manises, 1944) ha fallecido en Valencia a los 68 años en la Fundación Instituto Valenciano de Oncología, ha informado Europa Press. Fuente y más información: cultura.elpais.com [gallery ids="3889"]
José Sancho no pudo subirse al escenario por última vez para interpretar a Pedro Lannes, uno de los protagonistas de La amante inglesa, obra de Marguerite Duras que se representa en las Naves del Español, en el Centro Cultural Matadero, de Madrid. Entre pastillas y jarabes, el actor, enfermo de cáncer, declaró una semana antes del estreno, previsto para el 30 de enero, que una afonía podía chafarle el papel, como finalmente ocurrió. Hoy, Sancho (Manises, 1944) ha fallecido en Valencia a los 68 años en la Fundación Instituto Valenciano de Oncología, ha informado Europa Press. Fuente: Opens external link in new windowelpais.com [gallery ids="4353"]